



















Nadie quedia perder la oportunidad de saludar a los celestes, pero más que saludo fue agradecimiento. Cuando estaba frente al bus que llevaba a los jugadores , asombrados y felices de pertenecer a esta hermosa tierra, se repetía solo una palabra, gracias. Gracias por ir más allá de un deporte, gracias por representarnos como personas, por degnificar la idiosincracia uruguaya.
La emoción recorría a través de medio millón por las calles de Montevideo, una fiesta donde la música de los corazones le puso ritmo a un día muy frío. En mis 30 años nunca ví a Urguuay tan unido, sin diferencias, todo bajo los colores de una sola bandera. Habíamos ganado una guerra personal importante, el recuperar la confianza en nosotros mismos como colectividad y no solo individualidades, en creer más en lograr las cosas con dedicación, pasión y humildad. Porque pocos se enteran de los enormes logros individuales de uruguayos en el mundo y a veces en nuestro propio país también; pero el futbol es masivo, de grandes potencias, de mucho capital monetario, pero ellos pusieron en lo más alto el capital humano, que tal vez sea el más importante de todos. Y el reconocimiento de la gente que se sientió identificada con sus anhelos personales, salieron a las calles pintados, gritando y lleno de alegría, para establecer que somos un país de gigantes en una tierra pequeña.
La emoción recorría a través de medio millón por las calles de Montevideo, una fiesta donde la música de los corazones le puso ritmo a un día muy frío. En mis 30 años nunca ví a Urguuay tan unido, sin diferencias, todo bajo los colores de una sola bandera. Habíamos ganado una guerra personal importante, el recuperar la confianza en nosotros mismos como colectividad y no solo individualidades, en creer más en lograr las cosas con dedicación, pasión y humildad. Porque pocos se enteran de los enormes logros individuales de uruguayos en el mundo y a veces en nuestro propio país también; pero el futbol es masivo, de grandes potencias, de mucho capital monetario, pero ellos pusieron en lo más alto el capital humano, que tal vez sea el más importante de todos. Y el reconocimiento de la gente que se sientió identificada con sus anhelos personales, salieron a las calles pintados, gritando y lleno de alegría, para establecer que somos un país de gigantes en una tierra pequeña.























